Díaz-Canel advierte que si EEUU ataca Cuba será un “baño de sangre”
El contraste entre las capacidades militares de ambos países sigue siendo enorme. EEUU posee el ejército con mayor presupuesto del mundo
Miguel Díaz-Canel advirtió este lunes 18 de mayo, que una eventual acción militar de Estados Unidos contra Cuba provocaría un “baño de sangre de consecuencias incalculables”.
En medio del aumento de las tensiones entre ambos países y de los reportes sobre supuestas capacidades militares adquiridas recientemente por La Habana, el mandatario señaló los perjuicios que traería para la población un ataque del país norteamericano.
El mandatario cubano reaccionó después de que medios estadounidenses difundieran información de inteligencia según la cual el Gobierno cubano habría obtenido más de 300 drones militares presuntamente procedentes de Rusia e Irán.
Los reportes señalan que funcionarios cubanos habrían evaluado escenarios de uso contra la Base Naval de Guantánamo, embarcaciones estadounidenses en el Caribe e incluso zonas cercanas a Key West, en Florida.
“Ya la amenaza constituye un crimen internacional. De materializarse, provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables, más el impacto destructivo para la paz y la estabilidad regional”, escribió Díaz-Canel en la red social X.
Aunque La Habana insiste en que no tiene planes ofensivos contra EEUU, el Gobierno cubano ha reforzado en las últimas semanas su discurso de resistencia y preparación militar.
Recientemente, la Defensa Civil cubana comenzó a distribuir guías para que la población se prepare ante una posible agresión externa.
Esos documentos incluyen instrucciones para civiles sobre refugios, primeros auxilios, almacenamiento de alimentos y respuesta ante bombardeos. El régimen también ha insistido en la necesidad de que la población defienda el país en caso de conflicto armado.
La retórica oficial no es nueva, pero ha aumentado considerablemente desde que la administración de Donald Trump endureció nuevamente su postura hacia Cuba.
El secretario de Estado Marco Rubio ha llegado incluso a calificar a la Isla como un “estado fallido”, mientras sectores republicanos presionan para incrementar las sanciones y el aislamiento contra el Gobierno cubano.
Washington también mantiene presión sobre áreas estratégicas vinculadas a energía, finanzas y defensa. Paralelamente, funcionarios estadounidenses han reiterado que “todas las opciones siguen sobre la mesa”, aunque hasta ahora no existe confirmación de una operación militar inminente.
El contraste entre las capacidades militares de ambos países sigue siendo enorme. EEUU posee el ejército con mayor presupuesto del mundo, superior a los 800.000 millones de dólares anuales, además de portaaviones nucleares, cazas furtivos F-35, sistemas avanzados de defensa antimisiles, satélites militares y una red global de inteligencia.
Cuba, por el contrario, enfrenta una grave crisis económica que también afecta sus recursos militares. Gran parte del equipamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias proviene de tecnología soviética antigua, con limitaciones de mantenimiento y acceso restringido a armamento moderno.
Aunque reportes recientes apuntan a la posible incorporación de drones iraníes y rusos, especialistas consideran que esas capacidades estarían orientadas más a generar presión o disuasión que a sostener un enfrentamiento convencional con EEUU.
La tensión política ocurre además en medio de una crisis interna marcada por apagones, escasez de combustible, inflación y protestas sociales.
Encuestas divulgadas en medios independientes muestran que algunos sectores de cubanos dentro y fuera de la Isla respaldan medidas extremas para provocar cambios políticos, incluyendo algún tipo de intervención estadounidense, aunque esos sondeos no representan necesariamente a toda la población.
Mientras tanto, el Gobierno cubano continúa apelando al discurso de defensa nacional y resistencia ante amenazas externas, al tiempo que insiste en movilizar a la población civil frente a un escenario que hace apenas unos años parecía improbable, pero que hoy ocupa cada vez más espacio en el debate político entre La Habana y Washington.



