EEUU descarta ataque inmediato contra Cuba, aunque prepara más presión
La prioridad de la Casa Blanca no es una intervención directa, sino obligar al régimen a realizar modificaciones internas
Estados Unidos no prevé una acción militar inmediata contra Cuba, pero sí mantiene sobre la mesa nuevas medidas de presión contra La Habana, según funcionarios estadounidenses citados por The Associated Press.
Estos funcionarios participan en contactos preliminares con autoridades cubanas, en medio del deterioro económico de la Isla y la negativa del régimen a aceptar condiciones políticas y económicas planteadas por Washington.
Las fuentes consultadas señalaron que, pese a las advertencias públicas de Donald J. Trump y sus alusiones a que “Cuba es la próxima”, la prioridad inmediata de la Casa Blanca no sería una intervención directa ni un cambio abrupto de régimen. El objetivo sería obligar al gobierno comunista a realizar modificaciones internas.
EEUU ofrece ayuda condicionada a reformas en Cuba
La propuesta estadounidense incluye decenas de millones de dólares en asistencia humanitaria, dos años de acceso gratuito a internet satelital Starlink para la población cubana, apoyo agrícola y ayuda para infraestructura. Sin embargo, las conversaciones no muestran avances.
Funcionarios citados por AP dijeron que no ven señales claras de que La Habana acepte el paquete, debido a las exigencias incluidas por Washington.
Entre ellas figuran la excarcelación sin condiciones de presos políticos, el fin de la represión política y religiosa, y la apertura a inversiones del sector privado estadounidense.
Para la administración Trump, esas demandas buscan presionar a la cúpula castrista para modificar políticas que han profundizado la crisis social, económica y humanitaria que sufren millones de cubanos dentro del país.
Funcionarios de EEUU viajaron a La Habana en abril
El reporte de AP reveló que Jeremy Lewin, responsable de la asistencia exterior de Estados Unidos, y Michael Kozak, principal diplomático estadounidense para América Latina, encabezaron una delegación que viajó a La Habana el 10 de abril.
De acuerdo con un funcionario estadounidense, se trató del primer vuelo gubernamental de EEUU que aterrizó en Cuba, fuera de la Base Naval de Guantánamo, desde el deshielo impulsado durante el mandato de Barack Obama en 2016.
La delegación se reunió con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y figura señalada como influyente dentro de los círculos de poder del régimen. El encuentro fue descrito como “profesional y cordial”, pero no produjo acuerdos concretos.
Los contactos también habrían incluido una reunión previa en San Cristóbal y Nieves entre el secretario de Estado Marco Rubio y el propio Rodríguez Castro. Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y defensor de una postura dura contra La Habana, afirmó esta semana que el modelo económico de la Isla fracasó y que quienes la gobiernan “no pueden arreglarlo”.
De momento, el régimen debe tomar una decisión concreta: aceptar ayuda bajo condiciones que implican reformas políticas y económicas, o mantener su resistencia mientras aumentan las sanciones y se profundiza la crisis interna que golpea a la población cubana.



