El informe «Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI», publicado esta semana por el Departamento de Estado de Estados Unidos, reavivó el debate sobre el presunto respaldo del régimen cubano a movimientos insurgentes en América Latina, especialmente en Colombia.
El documento sostiene que, desde 1959, La Habana promovió, entrenó y apoyó a organizaciones guerrilleras mediante asistencia logística, inteligencia e influencia política, y plantea que parte de esos grupos evolucionó hacia estructuras vinculadas al narcotráfico.
Informe de EEUU vuelve a poner a Cuba bajo escrutinio
Según el reporte, la estrategia internacional del régimen cubano se extendió durante décadas mediante el apoyo a movimientos armados en distintos países del hemisferio. El documento señala que esa política combinó entrenamiento, respaldo operativo y acciones de inteligencia para fortalecer organizaciones insurgentes con presencia en la región.
El exvicepresidente colombiano Francisco Santos afirmó que Colombia fue uno de los países donde la influencia de Cuba tuvo mayor impacto sobre grupos armados. En declaraciones a Martí Noticias, aseguró que esa relación alcanzó a organizaciones como el ELN, las FARC, el M-19 y redes vinculadas al narcotráfico.
Santos sostuvo además que el vínculo entre La Habana y estas organizaciones no se limitó al plano político. Según su versión, Cuba también desempeñó un papel en operaciones relacionadas con el tráfico de drogas y recordó el caso del general Arnaldo Ochoa, ejecutado en 1989 tras ser condenado por delitos vinculados al narcotráfico.
Analistas señalan la evolución de las guerrillas
La profesora universitaria y analista política Ana Milena Zambrano consideró que las organizaciones insurgentes modificaron con el tiempo sus mecanismos de financiamiento. Explicó que, mientras en décadas anteriores obtenían recursos mediante secuestros, extorsiones y acciones guerrilleras, actualmente dependen en gran medida del dinero procedente del narcotráfico.
Francisco Santos coincidió con esa evaluación y afirmó que muchas de las antiguas guerrillas terminaron convertidas en organizaciones criminales cuya principal fuente de ingresos es el tráfico de drogas. A su juicio, Cuba habría actuado como facilitador político de esas estructuras a lo largo de los años.
El exvicepresidente también cuestionó el papel desempeñado por La Habana como sede de los procesos de negociación entre el Estado colombiano y grupos armados. Argumentó que Cuba no puede ser considerada un actor neutral debido a los objetivos que, según él, persigue en la región.
Persisten interrogantes sobre el impacto regional
En el escenario político colombiano, Zambrano señaló que los sectores de izquierda conservarán una presencia relevante tras las recientes elecciones presidenciales. Indicó que el senador Iván Cepeda obtuvo la mayor votación histórica para un candidato de izquierda y que el Pacto Histórico contará con cerca del 25 % de los escaños en el Senado.
El informe del Departamento de Estado concluye que la estrategia exterior del régimen cubano combinó durante décadas respaldo a movimientos insurgentes, operaciones de inteligencia e influencia política en América Latina. Para los especialistas consultados por Martí Noticias, uno de los principales desafíos será determinar si esos vínculos permanecen vigentes y definir la respuesta que Colombia y Estados Unidos deberían adoptar frente a organizaciones que hoy obtienen buena parte de su financiamiento del narcotráfico.