El investigador Jacob Coxon anunció su salida de Anthropic y advirtió que el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial podría representar un peligro extremo para la humanidad antes de 2030.
El científico aseguró que algunos especialistas dentro de la industria creen que estos sistemas podrían llegar a provocar consecuencias irreversibles si continúan avanzando sin mayores controles.
Según informó El País, Coxon explicó que su principal preocupación no es únicamente el potencial riesgo de la tecnología, sino que decisiones con impacto global están concentradas en pocas manos y dentro de una competencia entre empresas que buscan liderar el desarrollo de modelos cada vez más avanzados.
Su salida de Anthropic generó una amplia discusión en el sector tecnológico después de que sus declaraciones fueran difundidas en redes sociales y alcanzaran millones de visualizaciones en pocas horas.
El temor dentro de la industria tecnológica
El exinvestigador afirmó que las advertencias sobre los riesgos de la IA no responden a una estrategia de publicidad, sino a preocupaciones reales que algunos directivos expresan en privado aunque moderan sus declaraciones públicas.
Según Coxon, existe una diferencia entre las principales compañías que desarrollan inteligencia artificial. Mientras considera que en algunas empresas no todos han asumido la magnitud del riesgo, señaló que en Anthropic existe mayor conciencia sobre el problema, aunque la presión de la competencia mantiene la carrera tecnológica.
El investigador también cuestionó que el futuro de una tecnología con posibles efectos globales dependa de decisiones tomadas por un grupo reducido de personas que buscan alcanzar nuevos avances antes que sus competidores.
Exjefe de Coxon respalda sus advertencias sobre la IA
Evan Hubinger, responsable de investigación en alineación de Anthropic y antiguo jefe de Coxon, respaldó parte de sus preocupaciones y afirmó que considera posible un escenario de riesgo extremo en la próxima década.
Hubinger aclaró que los modelos actuales representan un riesgo menor y que su preocupación principal está relacionada con una futura superinteligencia artificial capaz de mejorar sus propias capacidades de manera acelerada.
Ese escenario, conocido entre especialistas como la posibilidad de una automejora recursiva, plantea que nuevos sistemas puedan entrenar versiones posteriores con capacidades superiores sin una intervención humana significativa.
Debate sobre el futuro de la inteligencia artificial
Las declaraciones de Coxon llegan en un momento de rápido avance tecnológico, marcado por nuevos modelos de IA, investigaciones científicas y reportes sobre sistemas capaces de realizar tareas cada vez más complejas.
Dentro de la comunidad científica existe el concepto de “p doom”, utilizado para referirse a la probabilidad de que la inteligencia artificial provoque una catástrofe sin precedentes. Hubinger considera que una estimación del 10 % de riesgo sería una cifra elevada.
Anthropic ha expresado anteriormente preocupaciones sobre estos escenarios. Su director ejecutivo, Dario Amodei, también ha advertido que la humanidad podría estar más cerca de enfrentar riesgos reales relacionados con la inteligencia artificial que en años anteriores.
La renuncia de Coxon vuelve a abrir el debate sobre cómo equilibrar el desarrollo de nuevas capacidades de inteligencia artificial con mecanismos de seguridad que reduzcan posibles consecuencias negativas.
I resigned from Anthropic today. I spent the last three years doing pretraining research at both OpenAI and Anthropic. Neither company is acting responsibly. They are racing straight to self-improving superintelligence and gambling with our lives. More thoughts below.
— Jacob Coxon (@hilbertspaess) September 9, 2026