El combustible importado desde Estados Unidos hacia Cuba quedó bajo cuestionamiento tras una investigación publicada por el medio independiente 14ymedio, que señala que parte del carburante destinado al sector privado estaría llegando a vehículos vinculados con organismos estatales de seguridad.
El reporte apunta a posibles desvíos pese a las condiciones establecidas por Washington para estas exportaciones.
Según la investigación de 14ymedio, entre enero y julio de 2026 las empresas establecidas en la isla compraron derivados del petróleo estadounidenses por unos 156,8 millones de dólares. Solo en julio, las adquisiciones superaron los 61 millones de dólares.
Estados Unidos autorizó combustible para el sector privado cubano
Las importaciones aumentaron después de que la administración estadounidense permitiera exportaciones excepcionales de carburantes hacia Cuba bajo la política conocida como Support for the Cuban People. Las licencias establecen que el combustible debe beneficiar exclusivamente a entidades privadas y no puede ser utilizado por el Gobierno cubano, las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior u organismos relacionados con la seguridad estatal.
Para facilitar estas operaciones, las autoridades cubanas autorizaron a más de un centenar de empresas privadas a participar en la venta mayorista de combustible y abrieron espacio a la inversión extranjera en este sector.
Sin embargo, 14ymedio documentó que parte del producto estaría entrando en la red estatal de distribución. Uno de los casos mencionados es el servicentro El Eficiente, en La Habana, donde el medio reportó la presencia de vehículos estatales, incluyendo patrullas de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), unidades vinculadas al MININT y automóviles pertenecientes a Sepsa, una empresa relacionada con servicios de seguridad.
Investigación señala posible uso estatal del combustible
El reporte de 14ymedio plantea que el mecanismo podría involucrar a intermediarios privados o MIPYMES que importarían combustible para después facilitar su acceso a entidades estatales. La investigación también menciona posibles vínculos con estructuras relacionadas con el conglomerado empresarial militar GAESA, aunque estas afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente por las autoridades cubanas ni estadounidenses.
El flujo de combustible ocurre en medio de una crisis energética en Cuba, marcada por apagones prolongados, problemas en el suministro de agua y dificultades para el transporte público. La investigación recoge cuestionamientos ciudadanos sobre la distribución de los recursos disponibles mientras amplios sectores enfrentan limitaciones. La crisis energética en la isla también ha provocado protestas ciudadanas por largos apagones y falta de servicios básicos, como ocurrió recientemente en La Habana.
De acuerdo con los datos citados por 14ymedio, entre enero y junio de 2026 Estados Unidos habría enviado a Cuba alrededor de 1,67 millones de barriles de combustible. Este suministro convirtió al país norteamericano en uno de los principales proveedores de la isla, en un contexto de reducción de los envíos procedentes de aliados tradicionales como Venezuela y México.
Washington mantiene restricciones sobre el destino del combustible
Las autoridades estadounidenses han señalado que el incumplimiento de las condiciones establecidas en las licencias podría provocar la suspensión de permisos y sanciones contra los responsables. Hasta ahora, no se han anunciado públicamente medidas específicas contra empresas relacionadas con las denuncias.
La investigación también generó reacciones en redes sociales, donde usuarios expresaron posiciones diferentes. Algunos cuestionaron que combustible autorizado para el sector privado termine asociado a vehículos oficiales, mientras otros interpretaron estas operaciones como parte de los intercambios comerciales entre ambos países.
El caso mantiene abierto el debate sobre los mecanismos de supervisión, la transparencia en la distribución y la capacidad de garantizar que las exportaciones autorizadas bajo excepciones económicas cumplan con las restricciones establecidas por Washington.