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“He cocinado con libros”: la dura vida de un exprofesor cubano

Un exprofesor de Guantánamo limpia ollas para sobrevivir y asegura que ha llegado a quemar libros para poder cocinar

Marco Antonio Morán, licenciado y antiguo profesor universitario de Guantánamo, abandonó las aulas y ahora limpia ollas, calderos y sartenes para sobrevivir en Cuba. Con herramientas rudimentarias trabaja a mano y asegura que sus ingresos, que algunos días apenas alcanzan entre 300 y 400 pesos, no le permiten cubrir todas sus necesidades, incluidos alimentos y medicamentos.

Morán explicó a CubaNet que dejó la docencia porque ya no se sentía identificado con su profesión. Según relató, el sistema educacional cubano cambió por completo y esa transformación lo llevó a buscar otra forma de ganarse la vida.

De las aulas a limpiar ollas en Guantánamo

Actualmente, el antiguo profesor trabaja limpiando utensilios de cocina. Utiliza instrumentos rústicos y no cuenta con maquinaria eléctrica para hacer el trabajo.

Su jornada puede comenzar desde las siete de la mañana, siempre que tenga luz solar. Aunque afirma que recibe numerosos encargos, el dinero que obtiene varía según la cantidad de trabajos que logra completar.

Morán asegura que acepta encargos de todo tipo. Limpia desde ollas y calderos grandes hasta sartenes y otros utensilios pequeños para obtener ingresos.

“Desde las más grandes hasta las más chiquitas, con eso me estoy ganando la vida, con instrumentos rústicos”, relató.

Problemas de salud y dificultad para conseguir medicinas

A las dificultades económicas se suman varios problemas de salud que, según su testimonio, complican aún más su situación. Morán afirmó que tiene problemas para conseguir los medicamentos que necesita.

Ante la falta de acceso a esas medicinas, recurre al mercado informal para intentar obtenerlas. La necesidad de comprar alimentos y tratamientos médicos coloca sus ingresos diarios bajo una presión constante.

El costo de productos básicos también afecta la forma en que cocina. El precio del carbón lo llevó a utilizar leña en un fogón improvisado dentro de su vivienda.

“He cocinado con libros”

Morán contó que, para mantener el fuego, ha tenido que quemar partes de sus muebles, marcos de puertas, persianas e incluso libros. “He cocinado con libros”, afirmó al describir una de las consecuencias más difíciles de su situación.

Según su relato, un saco de carbón puede costarle alrededor de 1.000 pesos, una suma que puede superar varias veces lo que consigue durante algunas jornadas de trabajo.

El antiguo profesor describió su situación como una “metamorfosis invertida”. “Estaba bien y ahora estoy mal”, afirmó.

Morán también aseguró que su experiencia no es aislada entre los cubanos que enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas. “Esta es la realidad que vivo yo como cubano, y como vivo yo viven unos cuantos”, expresó.

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