Un video protagonizado por Lis Cuesta, esposa del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, generó una ola de comentarios en redes sociales después de mostrarla arreglando el cabello del mandatario antes de una entrevista con el diario brasileño Folha de S.Paulo.
La escena ocurrió momentos antes de la conversación con la periodista Mônica Bergamo y fue difundida como parte del material previo por el propio medio brasileño.
En las imágenes, Cuesta aparece acomodando algunos mechones y canas de Díaz-Canel con los dedos humedecidos con saliva mientras el presidente cubano permanece sentado frente a las cámaras. El gesto, que duró apenas unos segundos, se convirtió rápidamente en contenido viral y provocó burlas, críticas y comentarios políticos entre usuarios cubanos.
La polémica surgió en medio de un contexto marcado por una de las mayores crisis económicas y energéticas de Cuba en décadas. La entrevista de Folha de S.Paulo abordó temas como los apagones, la escasez de combustible, las reformas económicas, las tensiones con Estados Unidos y la situación social de la isla.
Una escena viral antes de la entrevista de Díaz-Canel
El momento fue compartido posteriormente por usuarios y periodistas independientes en redes sociales, quienes destacaron el contraste entre la informalidad de la escena y la gravedad de los temas que serían tratados durante la entrevista.
Algunos comentarios se enfocaron en el aspecto anecdótico del video, mientras otros utilizaron las imágenes para cuestionar la imagen pública de la pareja presidencial en momentos en que millones de cubanos enfrentan dificultades para acceder a servicios básicos.
El periodista brasileño Mônica Bergamo entrevistó a Díaz-Canel para Folha de S.Paulo en una conversación donde el mandatario defendió la gestión de su gobierno y atribuyó gran parte de los problemas económicos de Cuba a las sanciones estadounidenses.
Durante la entrevista, Díaz-Canel rechazó que Cuba esté al borde del colapso y sostuvo que el país atraviesa dificultades relacionadas principalmente con factores externos. También reconoció problemas internos como burocracia, lentitud administrativa e insatisfacción entre sectores de la población.
Díaz-Canel habló sobre apagones, economía y Estados Unidos
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la situación energética cubana. Díaz-Canel aseguró que la falta de combustible ha reducido la capacidad de generación eléctrica y provocado apagones prolongados en diferentes regiones del país.
El gobernante también afirmó que Cuba recibió un volumen limitado de petróleo en los últimos meses y explicó que esa situación afectó la generación eléctrica y otras actividades económicas.
Sobre la economía, defendió las reformas impulsadas por su administración y negó que los cambios recientes representen un regreso al capitalismo. Según su posición, el sector privado puede participar en la economía, pero sin desplazar el papel central del Estado.
La conversación también incluyó preguntas sobre las tensiones con Washington y la posibilidad de una acción estadounidense contra Cuba. Díaz-Canel respondió que está dispuesto a asumir cualquier consecuencia personal antes que abandonar sus posiciones políticas.
Lis Cuesta vuelve al centro de la atención pública
La escena previa a la entrevista colocó nuevamente a Lis Cuesta en el foco de la conversación pública. Aunque no ocupa un cargo electivo, la esposa de Díaz-Canel mantiene presencia en actos oficiales y actividades vinculadas al Gobierno cubano.
El episodio generó interpretaciones diferentes entre los usuarios. Para algunos fue simplemente un momento privado captado antes de una aparición pública, mientras que otros lo relacionaron con la percepción sobre la dirigencia cubana en medio de la crisis nacional.
Hasta ahora, ni Díaz-Canel ni Lis Cuesta han emitido declaraciones públicas sobre la repercusión del video. La grabación continúa circulando en redes sociales y se convirtió en uno de los fragmentos más comentados alrededor de la entrevista con la prensa brasileña.
El episodio terminó desplazando parcialmente la atención sobre el contenido político de la conversación y añadió un nuevo elemento al debate digital sobre la imagen del poder cubano en un momento marcado por la crisis económica, los apagones y las dificultades cotidianas de la población.