El presidente cubano Miguel Díaz-Canel defendió la existencia de las tiendas que venden productos en dólares y otras monedas extranjeras en Cuba, al afirmar que estos establecimientos también existen en países capitalistas y que su presencia no significa un cambio hacia ese sistema económico.
Sus declaraciones se producen mientras la población enfrenta una crisis marcada por la inflación, la escasez y la pérdida de poder adquisitivo del peso cubano.
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Durante una entrevista reciente, Díaz-Canel aseguró que la existencia de comercios en divisas no determina el modelo político de un país. Según su argumento, las tiendas en moneda extranjera son herramientas económicas utilizadas en diferentes sistemas para captar recursos y garantizar importaciones.
El mandatario cubano sostuvo que la apertura de estos establecimientos responde a la necesidad de obtener divisas para la economía nacional. El Gobierno ha defendido durante años que la entrada de dólares permite financiar compras en el exterior y sostener el abastecimiento interno.
Las tiendas en dólares dividen a los cubanos entre quienes tienen divisas y quienes cobran en pesos
Mientras las autoridades justifican su existencia como una medida necesaria ante la falta de divisas, muchos cubanos cuestionan que productos básicos estén disponibles principalmente para quienes tienen acceso a moneda extranjera.
La mayoría de los trabajadores estatales reciben sus salarios en pesos cubanos, una moneda que ha perdido valor frente al dólar en el mercado informal. En cambio, quienes reciben remesas desde el exterior, trabajan en sectores vinculados al turismo o tienen ingresos en divisas cuentan con mayores posibilidades de acceder a estos comercios.
La dolarización parcial de Cuba revive el debate sobre el rumbo económico de la isla
La existencia de tiendas en divisas no es un fenómeno nuevo en Cuba. Desde la década de 1990, durante el llamado Periodo Especial, el Gobierno creó establecimientos conocidos como Tiendas de Recaudación de Divisas para captar moneda extranjera.
Sin embargo, la expansión de estos mecanismos en los últimos años ha generado críticas por la creciente diferencia entre quienes pueden comprar en dólares y quienes dependen exclusivamente del salario en pesos.
Díaz-Canel ha defendido que incorporar elementos del mercado no significa abandonar el socialismo, una postura que busca justificar las reformas económicas aplicadas en la isla sin modificar el control político del Partido Comunista.
Sus críticos consideran que la presencia de tiendas en dólares representa una contradicción con décadas de discurso oficial contra el capitalismo y cuestionan que una economía socialista dependa cada vez más de monedas extranjeras para garantizar productos básicos.
El debate continúa abierto entre quienes ven estas medidas como una respuesta temporal a la crisis y quienes consideran que reflejan el fracaso del modelo económico cubano para garantizar el abastecimiento de la población.