Meliá e Iberostar evalúan nuevas fórmulas legales para mantener parte de sus operaciones en Cuba, pese a la presión de Estados Unidos contra empresas vinculadas a GAESA, el conglomerado militar que controla áreas clave del turismo en la Isla.
La maniobra, revelada por un especialista citado por Diario de Cuba, busca reducir la exposición de ambas cadenas españolas antes de la entrada en vigor de posibles sanciones, prevista para el viernes 5 de junio.
Buscan distancia de GAESA en Cuba
De acuerdo con esa versión, los equipos jurídicos de las dos hoteleras estudian renovar contratos de administración con empresas estatales cubanas que no estén afiliadas a Gaviota, la compañía turística perteneciente a GAESA. Esa estructura permitiría conservar una parte del negocio sin mantener una relación directa con entidades bajo control militar.
La revisión de los acuerdos llega después de que Meliá e Iberostar quedaran obligadas a dejar cerca de una treintena de hoteles en Cuba por sus vínculos con Gaviota.
La presión estadounidense golpea uno de los sectores que más divisas aporta al régimen cubano, aunque los beneficios no se reflejan en mejores condiciones de vida para la población.
Pese al repliegue, Meliá conserva la gestión de 20 establecimientos en la Isla. Iberostar, por su parte, mantiene seis. Esos hoteles pertenecen a Gran Caribe y Cubanacán, grupos estatales que hasta ahora no aparecen incluidos en el alcance directo de las medidas anunciadas por Washington.
Expertos dudan de una separación real
La estrategia de las cadenas españolas apunta a mantener presencia en polos turísticos como La Habana, Varadero, Cayo Santa María, Jardines del Rey y Holguín. Sin embargo, especialistas del sector consideran que probar una separación efectiva de GAESA será una tarea compleja.
“Dada la profundidad de la penetración de GAESA en la economía de Cuba, sería extremadamente difícil lograr un aislamiento legal total”, afirmó el experto consultado.
El Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba también advirtió sobre el riesgo de una reconfiguración empresarial del conglomerado militar. La entidad, con sede en Nueva York, señaló que no sería extraño que GAESA modifique, disuelva o privatice parte de sus filiales, debido a que se ha convertido en una estructura “demasiado tóxica” para compañías extranjeras y bancos internacionales.
“La toxicidad se extenderá y contaminará a otras empresas gestionadas por el Gobierno de la República de Cuba debido a su falta de transparencia”, indicó la organización. También sostuvo que demostrar la ausencia de nexos directos o indirectos con GAESA será un esfuerzo “casi imposible”.