La minera canadiense Sherritt International Corp. tomó la decisión de poner un fin a su participación directa en negocios conjuntos en Cuba tras la ampliación de sanciones firmada el 1 de mayo por Donald J. Trump contra sectores estratégicos controlados por el régimen cubano.
La medida, reportada por Bloomberg, afecta operaciones de minerĆa, energĆa y otros negocios asociados en la Isla, en medio de apagones, escasez de combustible y deterioro económico.
La compaƱĆa comenzó a repatriar a sus empleados extranjeros y pidió a sus socios cubanos retirar de CanadĆ” al personal enviado a ese paĆs.
Sherritt, uno de los principales inversionistas forÔneos en Cuba durante décadas, indicó que sus operaciones de refinación en Fort Saskatchewan, Alberta, no sufren por ahora un impacto inmediato.
Aunque la empresa no ha sido incluida formalmente en la orden ejecutiva, reconoció que la medida modifica de manera sustancial sus condiciones normales de trabajo. El anuncio coloca a Sherritt entre los primeros casos visibles de empresas extranjeras afectadas por la nueva presión de Washington sobre La Habana.
La orden firmada por Trump amplĆa restricciones contra funcionarios, entidades y actores vinculados con corrupción, violaciones de derechos humanos o negocios en Ć”reas estratĆ©gicas del Estado cubano.
Entre los sectores seƱalados aparecen energĆa, defensa, minerĆa, servicios financieros y seguridad, todos bajo control o vigilancia del aparato polĆtico y militar de la dictadura comunista.
Sanciones elevan el riesgo para empresas extranjeras
Las medidas tambiĆ©n envĆan una advertencia a bancos y compaƱĆas extranjeras que mantengan vĆnculos con entidades cubanas sancionadas.
En tƩrminos prƔcticos, el riesgo puede alejar a inversionistas con dependencia del sistema financiero o del mercado estadounidense, incluso si no operan directamente en Estados Unidos.
Sherritt ya habĆa alertado en febrero sobre dificultades en Cuba por falta de combustible. Esa situación empeoró despuĆ©s de nuevas acciones de Washington contra el suministro petrolero hacia la Isla, dentro de una estrategia orientada a reducir ingresos y capacidad operativa del rĆ©gimen.
La minera opera en Cuba desde la dĆ©cada de 1990. Su proyecto central es la Moa Joint Venture, creada en 1994 junto a la estatal General Nickel Company S.A. Sherritt posee el 50% de esa empresa mixta, dedicada a la extracción, procesamiento y refinación de nĆquel y cobalto.
El complejo incluye una mina a cielo abierto y una planta de procesamiento en Moa, en el oriente cubano, ademĆ”s de instalaciones de refinación en Alberta. La capacidad anual combinada del proyecto se estima en 38.200 toneladas mĆ©tricas, una porción limitada del suministro mundial de nĆquel.