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Minera canadiense Sherritt frena su salida de Cuba pese a sanciones de EEUU

La empresa minera canadiense Sherritt International frenó el martes 19 de mayo su plan para disolver sus negocios conjuntos en Cuba, apenas una semana después de anunciar una salida acelerada por las sanciones de Estados Unidos contra entidades vinculadas al régimen cubano.

La decisión mantiene en suspenso el futuro de la empresa mixta Moa Nickel S.A., una operación estratégica para la extracción de níquel y cobalto en la Isla.

La compañía informó desde Toronto que ya no avanzará con los pasos de disolución y renuncia sobre sus intereses cubanos. También retiró la solicitud que tenía previsto presentar ante el Tribunal del Rey de Alberta para acelerar el proceso judicial.

Sherritt explicó que tomó la decisión tras nuevas consultas con asesores, partes involucradas y autoridades gubernamentales. La firma dijo que evalúa una posible alternativa para preservar valor, aunque aclaró que no existe garantía sobre su concreción, calendario o condiciones finales.

El cambio no implica una reanudación plena de sus actividades en Cuba. La empresa mantendrá suspendida su participación directa en los negocios conjuntos mientras busca una fórmula para responder a la orden ejecutiva firmada por Donald J. Trump el 1 de mayo, que amplió las sanciones contra La Habana.

Moa Nickel bajo presión

Sherritt y la estatal cubana General Nickel Company S.A. poseen cada una el 50% de la empresa mixta Moa Nickel. Esa operación extrae níquel en Cuba y lo envía a Canadá para su refinación, según reportó The Associated Press.

La presión aumentó después de que Washington sancionara a GAESA, el conglomerado empresarial controlado por militares cubanos, a su presidenta ejecutiva Ania Guillermina Lastres Morera y a Moa Nickel S.A. Las medidas apuntan contra fuentes de financiamiento del aparato estatal cubano y contra sectores considerados estratégicos, como la minería.

El plan original de Sherritt incluía salir de Moa Nickel, abandonar su participación en Energás S.A. y renunciar a contratos vinculados con petróleo y servicios de perforación. La empresa también había planteado conservar la refinería de Fort Saskatchewan, en Canadá, mientras la parte cubana asumiría las operaciones mineras en Holguín.

 

Riesgos legales y financieros

Pese a detener la ruptura, Sherritt reconoció que enfrenta dificultades operativas, financieras y legales. Entre los riesgos mencionó su capacidad para cumplir compromisos de deuda mientras continúa expuesta a las consecuencias de las sanciones estadounidenses.

El Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba sugirió que la compañía podría explorar una salida vinculada al Título III de la Ley Helms-Burton. Esa organización recordó el precedente de 1997, cuando ITT Corporation alcanzó un acuerdo con STET International Netherlands por el uso de activos reclamados en Cuba.

Para el régimen cubano, el caso representa otra señal de fragilidad en sectores donde depende de capital extranjero, tecnología y acceso a mercados internacionales. Aunque Sherritt no abandona por ahora sus intereses, tampoco recupera la normalidad operativa en una actividad clave para la obtención de divisas.

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