Sandro Castro obre adolescente preso político: “Quizá no midió consecuencias”
Algunos usuarios consideran que su discurso busca acercarse al pueblo, mientras otros expresan desconfianza por su historial
El nieto del fallecido dictador Fidel Castro, Sandro Castro se refirió al caso de Jonathan David Muir Burgos, un joven de 16 años que permanece en la prisión de máxima seguridad Canaleta, en Ciego de Ávila.
El menor enfrenta cargos de “sabotaje” tras participar en protestas ocurridas el 13 de marzo en Morón, motivadas por apagones prolongados y escasez de alimentos.
En sus declaraciones, Castro pidió a las autoridades que actúen con “humanidad”, aunque también señaló que el adolescente “no midió las consecuencias” de sus actos.
“Hoy prometí hablar del adolescente Jonathan David”, expresó. “Quizás siendo tan joven, no midió las consecuencias de su actitud, pero la consecuencia no es la más favorable ni la más justa para una persona de su edad”.
“Yo pido, por favor, que se preocupen por su salud, que atiendan su salud. Comparto, también, el dolor de sus padres, porque es un momento bien duro y doloroso. Ojalá puedan estar juntos pronto”, declaró.
El caso del menor ha generado atención tras la difusión de una imagen por parte de Razones de Cuba, donde aparece sonriendo frente a un teclado dentro del centro penitenciario.
La publicación fue presentada como señal de bienestar, pero incluyó menciones a la necesidad de atención médica. Esto provocó dudas sobre la situación real del joven.
El padre del adolescente, el pastor Elier Muir, ha denunciado que su hijo presenta desnutrición y deterioro físico. Según sus declaraciones, el menor pierde peso de forma constante.
Estas denuncias coinciden con reportes sobre condiciones difíciles en cárceles cubanas, donde se mencionan problemas de alimentación, higiene y acceso a servicios médicos.
El caso se agrava por tratarse de un menor en un sistema penitenciario para adultos. Organizaciones y usuarios han cuestionado la proporcionalidad de los cargos, en relación con su participación en una protesta.
En paralelo, las declaraciones de Sandro Castro se producen en un contexto en el que su postura pública ha mostrado cambios en los últimos meses.
En algunas intervenciones recientes, se ha presentado como cercano a las preocupaciones cotidianas de la población e incluso ha emitido críticas hacia decisiones del gobierno y hacia el presidente Miguel Díaz-Canel.
Sin embargo, durante años fue conocido por exhibir privilegios en redes sociales, como acceso a alimentos, bebidas y electricidad en momentos en que amplios sectores del país enfrentaban apagones y escasez.
También se le ha vinculado con negocios en La Habana, donde operaban bares con suministros en un contexto de limitaciones para la mayoría de la población.
Este contraste ha generado reacciones divididas. Algunos usuarios consideran que su discurso actual busca acercarse a las preocupaciones sociales, mientras otros expresan desconfianza por su historial.
En particular, ha sido cuestionado que, al referirse al caso de Jonathan David, incluyera una valoración sobre la conducta del menor, lo que ha sido interpretado por algunos como una forma de atribuir responsabilidad al propio joven.
Antes de este pronunciamiento, Castro también comentó sobre el caso de otro ciudadano detenido, conocido como Javier “Spiderman”, quien protestó desde su vivienda en Marianao. Según dijo, trabajó en su entorno laboral y expresó que espera que no enfrente consecuencias graves.
El tratamiento de estos casos ocurre en un contexto de vigilancia sobre manifestaciones públicas en Cuba. Las reacciones en redes sociales reflejan un debate sobre las detenciones, las condiciones en centros penitenciarios y el papel de figuras públicas en estos temas.
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