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Trump se impacienta con Cuba y prepara más presión contra el régimen

Al no observar señales claras de ruptura, el mandatario habría pedido reforzar las medidas contra La Habana

El presidente Donald J. Trump habría ordenado elevar la presión contra el régimen castrista tras mostrar impaciencia por la falta de resultados visibles de la estrategia económica, política y diplomática aplicada por Washington durante los últimos meses, según un reportaje de NBC News basado en fuentes de la administración republicana.

De acuerdo con ese medio, el mandatario esperaba que la crisis interna de Cuba acelerara una fractura dentro del sistema antes de mediados de 2026. Sin embargo, al no observar señales claras de ruptura, habría pedido reforzar las medidas contra La Habana.

NBC News afirma que Trump preguntó por qué las acciones impulsadas por Estados Unidos todavía no habían provocado un quiebre perceptible en la estructura de poder cubana. Funcionarios cercanos al Consejo de Seguridad Nacional habrían interpretado esa reacción como una señal de frustración ante la resistencia del aparato comunista.

La Casa Blanca considera que el régimen está “más débil de lo que parece”, aunque todavía conserva capacidad de control mediante la represión, la vigilancia interna y la búsqueda de apoyo externo. Esa lectura explicaría el interés de Washington en cerrar nuevas vías de financiamiento.

La crisis en la Isla se agrava por apagones prolongados, escasez de combustible, deterioro de los servicios públicos y una economía incapaz de sostener el nivel mínimo de vida de la población. Para la administración Trump, ese escenario puede abrir una ventana de presión política.

El sector energético en la mira

Uno de los objetivos señalados por las fuentes citadas es el sistema energético cubano. Según NBC News, Trump habría hablado en privado sobre la necesidad de aplicar un “golpe final” en esa área, considerada esencial para la supervivencia operativa del régimen.

La referencia ocurre mientras Cuba enfrenta cortes eléctricos recurrentes, falta de inversión, infraestructura envejecida y dependencia de aliados externos para obtener petróleo y otros suministros básicos.

La debilidad del sector eléctrico ha aumentado el malestar social y ha dejado al gobierno con escaso margen de maniobra.

El reporte también menciona un “Plan de Asfixia” orientado a bloquear canales financieros y comerciales que todavía generan ingresos para La Habana. Entre las medidas figuran restricciones a remesas residuales, operaciones con criptomonedas y agencias en terceros países.

Turismo en caída

Otra línea de presión apunta al turismo, los cruceros y las compañías extranjeras que mantienen vínculos con negocios cubanos. La estrategia incluiría advertencias legales a empresas europeas y canadienses, con la posibilidad de limitar su acceso al mercado estadounidense.

Washington busca golpear una de las principales fuentes de divisas del régimen. Durante años, el gobierno cubano ha usado el turismo como oxígeno financiero, mientras los salarios permanecen devaluados y los servicios básicos se hunden.

El Departamento de Defensa también habría comenzado a actualizar planes para una eventual acción contra Cuba, aunque las fuentes citadas no hablaron de una intervención militar inmediata. La revisión aparece como preparación ante escenarios futuros.

La Casa Blanca también sostiene que La Habana rechazó propuestas de asistencia humanitaria y económica de Estados Unidos. Para Washington, esa negativa confirmaría que la cúpula comunista prefiere sostener el control político antes que aceptar reformas o mecanismos que faciliten una transición.

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