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Cerveza y otras bebidas importadas subirán de precio en Cuba

El régimen produce para enriquecerse con las exportaciones, mientras los cubanos en la isla enfrentan precios elevados por bienes escasos

El Gobierno de Cuba anunció un aumento en los precios de la cerveza y otras bebidas alcohólicas importadas a partir del próximo 19 de marzo.

Tras la entrada en vigor de la Resolución 56/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), publicada en la Gaceta Oficial, la medida establece un nuevo impuesto sobre estos productos, lo que tendrá impacto en el costo final para los consumidores en la isla.

De acuerdo con la normativa, se aplicará un gravamen especial de 0,30 dólares por litro, o su equivalente en otra moneda convertible, a la importación de bebidas como cerveza, whisky, vodka, ginebra y otros licores.

Aunque el impuesto recae formalmente sobre los importadores, el efecto se trasladará a los precios de venta al público.

Según estimaciones difundidas por El Toque, el incremento podría reflejarse en un alza de al menos 30 centavos de dólar por botella de un litro.

En el caso de una lata de cerveza de 355 mililitros, el aumento sería cercano a 10 centavos, con posibles incrementos adicionales en formatos mayores o en servicios gastronómicos debido a márgenes comerciales y costos de distribución.

El Ministerio de Finanzas y Precios enmarcó esta decisión dentro de un proceso de “corrección de distorsiones” y de dolarización parcial de la economía, con el objetivo de incrementar los ingresos estatales en divisas en un contexto de crisis económica.

La resolución no incluye de forma explícita a la producción nacional, lo que en teoría podría favorecer a la industria local.

En este sector destacan marcas como Bucanero y Parranda, cuya producción registró resultados por encima de lo previsto en el primer semestre de 2025, según datos oficiales del Ministerio de la Industria Alimentaria.

El documento también precisa que el impuesto solo se aplicará a las importaciones contratadas después del 19 de marzo de 2026.

Los productos que ya estaban en tránsito o previamente negociados no estarán sujetos a esta medida, lo que evita un impacto inmediato retroactivo, pero anticipa un encarecimiento en futuras operaciones comerciales.

Esta no es la primera acción de este tipo. En abril de 2024, autoridades cubanas ya habían incrementado los aranceles a la importación de cerveza de malta, elevando las tarifas al 20 % en general y al 10 % para países con condiciones preferenciales, duplicando los niveles anteriores.

El ajuste ocurre en un entorno de inflación sostenida. Datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información indican que, en enero de 2026, la categoría de bebidas alcohólicas y tabaco registró un aumento interanual de 36,16 %, uno de los más altos dentro del índice de precios al consumidor.

Además, las ventas de este tipo de productos alcanzaron más de 7.000 millones de pesos en 2024, lo que refleja su peso en la economía pese a la caída del consumo.

A este escenario se suman factores como la depreciación del peso cubano y el encarecimiento de las importaciones privadas.

Análisis del Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba señalan que el dólar en el mercado informal podría superar los 530 pesos cubanos, mientras las mipymes enfrentan mayores costos logísticos y una demanda reducida.

En paralelo, Cuba mantiene la producción de bienes reconocidos internacionalmente, como el ron, los cigarros, café y algunos alimentos, principalmente con destino a la exportación. Estos productos generan ingresos en divisas, pero su disponibilidad en el mercado interno es limitada.

Según esos reportes, productos como el ron y los puros cubanos, ampliamente valorados en el extranjero, no son de acceso habitual para la mayoría de la población dentro del país. Situaciones similares se han documentado con otros bienes como el aceite, cuya producción local no siempre se traduce en una oferta suficiente en el mercado nacional.

De acuerdo con información publicada por ese medio, el esquema económico prioriza la captación de divisas a través de exportaciones, mientras los consumidores en la isla enfrentan precios elevados por bienes escasos.

Estas condiciones se desarrollan en un contexto en el que los ingresos generados por estas actividades no se reflejan de manera directa en mejoras perceptibles en el acceso a productos básicos para la población.

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