¿Qué rutas alternativas tienen migrantes cubanos tras cierre de Nicaragua?
Controles más estrictos, restricciones adicionales y menores opciones de regularización han hecho más difícil alcanzar EEUU como destino
El cierre de Nicaragua como vía de entrada para migrantes cubanos, decretado el 8 de febrero de 2026 por el gobierno de Daniel Ortega, cambió de forma inmediata las rutas migratorias hacia Estados Unidos.
La medida eliminó la exención de visado que durante años permitió a miles de personas salir de Cuba y avanzar por Centroamérica. Desde entonces, el flujo no se ha detenido, pero se ha redirigido hacia otros países de la región.
Datos recogidos por organismos internacionales muestran que el impacto fue inmediato. En febrero de 2026 se registraron apenas 298 entradas de cubanos en rutas vinculadas a Nicaragua, frente a más de 1.200 en enero, lo que representa una caída cercana al 75% en pocas semanas.
La disminución también se reflejó en países como Honduras, donde los ingresos irregulares desde territorio nicaragüense bajaron de decenas de miles en años anteriores a cifras mucho menores en el inicio de 2026.
Antes de este cambio, Nicaragua funcionaba como el principal punto de entrada para quienes buscaban llegar a EEUU.
Los migrantes llegaban por vía aérea, establecían contacto con redes de tráfico y continuaban el recorrido por tierra hacia el norte. Con la eliminación de esta facilidad, esa ruta quedó prácticamente inactiva.
El cierre obligó a los migrantes a modificar sus planes. Costa Rica y El Salvador han ganado protagonismo como destinos alternativos. En el caso costarricense, informes de la Organización Internacional para las Migraciones indican que una gran mayoría de cubanos que llegan optan por quedarse.
Encuestas citadas por medios señalan que cerca del 94% considera establecerse de forma permanente, atraídos por condiciones de estabilidad y posibilidades de regularización.
Costa Rica ha dejado de ser un país de tránsito para convertirse en destino final. Este cambio representa una modificación importante respecto a décadas anteriores, cuando el objetivo principal era continuar el viaje hacia EEUU.
En paralelo, El Salvador también ha comenzado a recibir más migrantes cubanos, tanto como punto de paso como lugar de residencia, en un contexto donde el país registra una alta dependencia de remesas.
El reajuste de rutas también está vinculado al endurecimiento de las políticas migratorias en EEUU durante la segunda administración de Donald Trump.
Las medidas adoptadas han reducido las posibilidades de ingreso para personas sin documentos, lo que ha obligado a muchos migrantes a replantear sus trayectorias.
Controles más estrictos, restricciones adicionales y menores opciones de regularización han hecho más difícil alcanzar ese destino.
En este escenario, países que antes no figuraban como opciones principales han cobrado relevancia. El flujo migratorio cubano no ha disminuido de forma estructural, pero sí ha cambiado su distribución geográfica. Cada vez más personas optan por permanecer en América Latina ante las dificultades para continuar hacia el norte.
El contexto general muestra un proceso de adaptación. La combinación de decisiones políticas en Nicaragua y EEUU ha modificado un sistema migratorio que durante años funcionó de manera relativamente estable.
Mientras tanto, miles de cubanos continúan saliendo de la isla y reorganizando sus trayectos en función de las nuevas restricciones.
El fenómeno sigue en evolución. Aunque algunas rutas se han cerrado, otras se están consolidando, lo que confirma que el flujo migratorio persiste, pero bajo condiciones más complejas y con destinos distintos a los habituales.



