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Régimen habría alertado al FBI sobre niño de Utah secuestrado en la Isla

La coordinación con La Habana llamó la atención porque no es habitual en una relación marcada por décadas de desconfianza

Según documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, el régimen cubano fue quien facilitó la localización en La Habana de un niño estadounidense de 10 años que había salido de Utah en un viaje supuestamente recreativo y acabó en Cuba sin autorización de su madre.

El caso derivó en cargos federales por secuestro parental internacional contra Rose Inessa-Ethington, de 42 años, y su pareja Blue Inessa-Ethington, de 32, además de una operación coordinada para devolver al menor al cuidado materno.

La ruta del menor hasta La Habana

La investigación sostiene que el 28 de marzo de 2026 el niño debía ir por carretera hacia Calgary, en Alberta, para una acampada con su padre biológico, la pareja de este y otro menor de 3 años. Sin embargo, el grupo no llegó ni al hotel ni al camping previstos.

La madre denunció la desaparición el 3 de abril, cuando su hijo no fue entregado de vuelta conforme al acuerdo de custodia.

A partir de ahí, las autoridades estadounidenses reconstruyeron un recorrido mucho más amplio que el informado a la madre. La denuncia señala que el grupo cruzó a pie la frontera entre Estados Unidos y Canadá el 29 de marzo, salió luego de Vancouver rumbo a Ciudad de México y el 1 de abril tomó un vuelo desde Mérida hasta La Habana. Para los investigadores, esa secuencia apuntó a un traslado planificado con anticipación y fuera de los términos fijados por la corte.

Qué encontraron los investigadores en Utah

Durante los registros en la vivienda de los acusados, el FBI halló listas de tareas, apuntes de equipaje y notas sobre vuelos a Canadá, México y Cuba.

Entre las anotaciones figuraban frases como “aprender español”, referencias al “límite de equipaje para Cuba”, la posibilidad de tramitar una visa de turista y la instrucción de “vaciar cuenta del banco”. También apareció evidencia sobre una extracción de $10.000 y apuntes vinculados a atención médica afirmativa de género para menores.

Los documentos judiciales recogen además la preocupación de familiares del niño. Según esos testimonios, el menor nació varón, pero se identificaba como niña, y parte de la familia atribuía esa situación a la influencia de Rose Inessa-Ethington.

Sobre esa base surgió la sospecha de que el viaje a Cuba buscaba facilitar una cirugía de reasignación de sexo antes de la pubertad, aunque la propia AP reportó que no existe evidencia física de que esa intervención llegara a concretarse y que, además, ese tipo de cirugía no es legal para menores en Cuba.

Cooperación entre el FBI y Cuba

El 13 de abril, un tribunal estatal de Utah ordenó la devolución inmediata del niño a su madre y le concedió la custodia exclusiva. Tres días después, el 16 de abril, las autoridades cubanas localizaron al grupo en la Isla. Ese hallazgo abrió el camino para la recuperación del menor y la captura de la pareja señalada por la Fiscalía federal.

La operación incluyó al FBI en Salt Lake City, al Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado, a ICE en La Habana y a la oficina del agregado policial del FBI en Ciudad de México. El menor fue devuelto a su madre, mientras los acusados quedaron bajo custodia federal para enfrentar el proceso penal en Estados Unidos.

La coordinación con La Habana llamó la atención porque no es habitual en una relación marcada por décadas de desconfianza política. En las últimas semanas ya se había producido otro contacto inusual: el arribo a Cuba de un equipo técnico del FBI para investigar de manera independiente el tiroteo del 25 de febrero contra una lancha procedente de Florida en las costas de Villa Clara.

Aunque el caso terminó con la reunificación familiar, deja abiertas preguntas sobre cómo el grupo logró salir de Norteamérica, entrar a Cuba y mantenerse allí varios días con un menor cuya custodia estaba judicialmente regulada. También expone, una vez más, que la dictadura cubana sigue siendo un escenario opaco incluso cuando colabora con Washington en expedientes sensibles.

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