La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar afirmó este lunes que Cuba atraviesa un “compás de espera” antes de un posible cambio político, aunque evitó precisar cuándo podría producirse.
En un video publicado en su cuenta de X, la legisladora republicana por Florida comparó la situación de la isla con el proceso que, según su interpretación, precedió a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y aseguró que no tiene dudas de que la dictadura cubana llegará a su fin.
“Todo aquel que me para y me dice, bueno, ¿para Cuba cuándo? Este es el mismo compás de espera que vimos en Venezuela”, declaró Salazar.
La congresista recordó que antes de los acontecimientos venezolanos también recibía preguntas sobre cuándo ocurriría una transformación. “Y miren, ocurrió. No tengo ninguna duda de que eso va a pasar”, agregó, sin ofrecer un calendario, una fecha tentativa o detalles concretos sobre las acciones que Washington podría ejecutar contra La Habana.
La representante aseguró que existe un grupo reducido con conocimiento de la supuesta estrategia estadounidense hacia Cuba. Aclaró que su explicación corresponde a su entendimiento personal de los acontecimientos.
Sin embargo, sostuvo que conoce las posiciones del secretario de Estado Marco Rubio y del presidente Donald Trump. Según Salazar, ambos estarían concediendo tiempo a la familia Castro para que acepte que su permanencia en el poder está llegando a su fin.
La legisladora rechazó la idea de que Miguel Díaz-Canel concentre el poder real en la isla. A su juicio, las principales decisiones continúan bajo el control de Raúl Castro, de 95 años, junto con miembros de su familia, entre ellos su hijo y su nieto.
Muchos cubanos se preguntan: ¿cuándo llegará el turno de Cuba?
En política, todo tiene su compás de espera. Lo vimos con Venezuela: durante mucho tiempo todo parecía imposible, hasta que llegó el momento de enfrentar al régimen de Maduro y demostrar que Maduro no era intocable.… pic.twitter.com/3kGnLZcjkH
— María Elvira Salazar 🇺🇸 (@MaElviraSalazar) July 6, 2026
Salazar dijo que el objetivo sería lograr que ese núcleo “entienda, asimile e internalice que el juego se acabó” y abandone el poder mediante una salida negociada que evite un conflicto violento.
“No hay problema que lo hagan. La cosa es que hay una transición limpia y sin sangre en esa isla”, afirmó.
La congresista describió el supuesto proceso como el mismo patrón aplicado en Venezuela: conceder tiempo a la cúpula gobernante hasta que Trump decida que no habrá más espera. El mensaje que acompañó la grabación concluyó con una promesa dirigida a los cubanos: “La dictadura no será eterna. Cuba será libre”.
Las declaraciones provocaron numerosas críticas en la sección de comentarios. Muchos usuarios venezolanos rechazaron que Salazar presentara los acontecimientos de su país como un modelo exitoso para Cuba.
Los cuestionamientos señalaron que, tras la captura de Maduro, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina con respaldo de Washington, mientras Diosdado Cabello continúa libre, conserva influencia y enfrenta una orden de captura de la justicia estadounidense.
Los críticos también recordaron que Venezuela aún no tiene una fecha definida para celebrar elecciones. Un usuario calificó la actuación de Trump como un pacto con integrantes del antiguo poder para garantizar la explotación petrolera sin desmontar completamente la estructura política.
La observación reflejó una preocupación recurrente entre los comentaristas: que Washington priorice acuerdos económicos y estabilidad institucional antes que una transición democrática plena.
Otros participantes advirtieron que el caso cubano podría tardar más debido a que la isla no cuenta con las reservas petroleras venezolanas. “Al pueblo cubano le digo: no esperen mucho”, escribió un usuario, quien afirmó que las decisiones de la administración Trump en Venezuela muestran el peso de los intereses económicos.
Las palabras de Salazar se producen después de varios meses de tensión entre Cuba y Estados Unidos. Washington endureció desde enero las presiones económicas y petroleras, mientras La Habana activó medidas defensivas y maniobras militares.
Trump exigió un acuerdo al régimen, amenazó con impedir la llegada de petróleo y firmó una orden para imponer aranceles a países que suministraran combustible a Cuba. En febrero hubo contactos condicionados, una relajación parcial de restricciones petroleras y un incidente armado entre guardafronteras cubanos y una embarcación procedente de Estados Unidos.
Durante marzo y abril, Trump mantuvo el discurso de que el régimen cubano atravesaba sus últimos momentos, mientras el Gobierno de Díaz-Canel organizaba movilizaciones y actos contra Washington.
En mayo, Estados Unidos anunció sanciones contra 11 funcionarios y tres entidades estatales, entre ellas estructuras de inteligencia. Pese a esa presión, Salazar no precisó cuándo llegaría el anunciado “turno de Cuba”, por lo que su mensaje dejó como principal planteamiento la existencia de una espera indefinida antes de una eventual decisión de la Casa Blanca.