Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del dictador Raúl Castro y figura con creciente influencia dentro del poder cubano, afirmó que está dispuesto a negociar directamente con el presidente Donald Trump para buscar una salida a la crisis económica y al deterioro de las relaciones entre La Habana y Washington.
El coronel de 42 años, conocido como “El Cangrejo”, hizo estas declaraciones en junio en La Habana durante su primera entrevista con un medio estadounidense (USA Today).
Aunque no ocupa un cargo formal, Rodríguez Castro se presenta como posible interlocutor entre ambos países. “Puedo negociar con cualquiera que designe Estados Unidos. Si se da la oportunidad, claro que con Trump”, sostuvo.
Su posición se apoya en la cercanía con su abuelo, sus vínculos con la cúpula militar y su participación informal en decisiones sobre inversiones, negociaciones y políticas estatales.
Rodríguez Castro ha participado en contactos con funcionarios estadounidenses durante 2026. Según USA TODAY, habló con el secretario de Estado Marco Rubio, se reunió con Jeremy Lewin y estuvo presente durante una visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana.
A diferencia de otros miembros de la élite cubana, no ha sido sancionado por Washington, una omisión interpretada por algunas fuentes como señal de que es evaluado como posible canal de comunicación.
El nieto de Raúl Castro asegura que Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense ni debe figurar como Estado patrocinador del terrorismo. También afirmó que, bajo determinadas condiciones, el gobierno estaría dispuesto a liberar a personas consideradas presos políticos.
Prisoners Defenders estima que en la Isla existen más de 1.200 detenidos por motivos políticos, en medio de una represión sostenida contra opositores, activistas y manifestantes.
Rodríguez Castro defendió además el paquete de más de 170 medidas económicas anunciado el 18 de junio. Según su versión, utilizó su influencia para impulsar reformas dirigidas a ampliar la participación privada y atraer inversiones.
Entre las propuestas mencionadas figura una eventual compensación a cubanos y estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas después de 1959. El Departamento de Estado calificó los cambios como medidas superficiales.
Buena parte de su poder proviene de la relación con GAESA, el conglomerado militar que controla hoteles, puertos, constructoras, casas de cambio y otros sectores estratégicos. Su padre, el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, dirigió esa estructura hasta su muerte en 2022.
Rodríguez Castro afirma que solo “apoya” sus operaciones y que los ingresos se destinan a alimentos, medicinas y combustible, algo que el diario no pudo verificar.
Su estilo de vida contrasta con las privaciones de la mayoría de los cubanos. El reportaje describe viajes en aviones privados, compras de lujo, automóviles costosos, ropa de diseñador y reuniones en restaurantes inaccesibles para gran parte de la población.
El Cangrejo niega poseer una fortuna personal y atribuye esos gastos a amigos adinerados. Sus críticos cuestionan esa explicación y señalan la opacidad de GAESA.
En abril, Rodríguez Castro intentó enviar una carta secreta a Trump con propuestas de cooperación económica y una solicitud para eliminar sanciones.
El documento también advertía que Cuba respondería ante una acción militar estadounidense. La carta fue confiscada en el Aeropuerto Internacional de Miami y su portador fue devuelto a La Habana. Rodríguez Castro negó que el mensaje estuviera dirigido al mandatario.
El coronel también respaldó un acuerdo de combustible con Vanguard Energy, empresa radicada en Coral Gables. La operación fue bloqueada después de que Washington sancionara a CUPET, cuyas instalaciones serían utilizadas para almacenar el producto.
El episodio mostró que Rodríguez Castro puede promover negociaciones comerciales, pero también evidenció los límites de su influencia frente a funcionarios estadounidenses partidarios de mantener una línea dura.
Analistas consultados advierten que su autoridad depende del respaldo de Raúl Castro. Otros dudan de que pueda actuar fuera de las estructuras del Partido Comunista, las Fuerzas Armadas y el aparato de seguridad.