La minera australiana Antilles Gold propuso este martes 7 de julio entregar a inversionistas estadounidenses el control de su filial vinculada a dos proyectos mineros en Cuba.
La operación busca que Washington retire las sanciones impuestas en junio contra Minera La Victoria o que la Oficina de Control de Activos Extranjeros, OFAC, otorgue una licencia especial que permita reanudar las actividades paralizadas en la isla.
La iniciativa fue revelada por la compañía en un comunicado enviado a la Bolsa de Sídney. El plan contempla que uno o varios inversionistas de Estados Unidos adquieran al menos el 51% de Antilles Gold Inc., una filial registrada en las Islas Caimán que posee el 50% de Minera La Victoria. La otra mitad pertenece a la empresa estatal cubana GeoMinera.
Antilles Gold busca reducir el impacto de las sanciones
Antilles Gold aseguró que se siente “alentada por la respuesta” recibida del Departamento de Estado estadounidense tras presentar la propuesta. Sin embargo, la empresa no confirmó que Washington haya aceptado el mecanismo ni que exista una decisión sobre el levantamiento de las restricciones. Tampoco ofreció una fecha para la posible resolución del proceso.
Según el comunicado, el próximo paso dependerá de que un inversionista estadounidense de referencia contacte directamente con el Departamento de Estado.
Ese grupo deberá obtener autorización para negociar los acuerdos comerciales, la distribución accionaria y los compromisos asociados a la operación. La estructura pretende colocar el control efectivo de la filial en manos de capital estadounidense.
El presidente de Antilles Gold ya mantiene conversaciones preliminares con un grupo de inversión de Estados Unidos que, según la compañía, tiene vínculos con Cuba. Las partes analizan la estructura de la operación y el posible precio de una emisión de acciones. La minera no identificó a los potenciales compradores ni explicó la naturaleza de sus conexiones con la Isla.
Nueva Sabana y La Demajagua siguen paralizadas
Mientras avanzan los contactos, las operaciones continúan detenidas. Antilles Gold suspendió en junio su participación directa en la administración, gestión y financiación de Minera La Victoria.
La contratista china Xinhai Mining también paralizó las obras de Nueva Sabana hasta que se retiren las sanciones o la OFAC conceda una licencia para continuar los trabajos.
Minera La Victoria fue creada por Antilles Gold y GeoMinera para desarrollar los proyectos Nueva Sabana, en Ciego de Ávila, y La Demajagua, en Isla de la Juventud. Ambos negocios permitirían explotar recursos minerales cubanos mediante una asociación en la que el Estado conserva una participación directa y acceso a ingresos en divisas.
Washington sancionó a la empresa mixta el pasado 4 de junio como parte de la estrategia de la Administración de Donald Trump para aumentar la presión económica sobre el régimen cubano. Las medidas apuntan contra compañías estatales y asociaciones extranjeras que generan recursos financieros para el Gobierno de La Habana.
Sherritt intenta una fórmula similar en el negocio del níquel
La estrategia de Antilles Gold se asemeja a la anunciada por la canadiense Sherritt International, una de las compañías extranjeras con mayor presencia en la industria cubana del níquel y el cobalto.
La empresa mantiene desde hace años negocios mineros en la isla mediante asociaciones con entidades estatales, incluidas operaciones de extracción y procesamiento que representan una fuente relevante de divisas para el régimen.
Sherritt concedió a la estadounidense Gillon Capital una opción para adquirir hasta el 55% de sus acciones. Si la operación se concreta, el control mayoritario estadounidense podría servir como base para solicitar una licencia de la OFAC y preservar sus negocios de níquel en Cuba.