La Unidad 1 de la central termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, conocida como Felton, salió de servicio de forma imprevista este viernes a las 2:25 p.m., según informó la Unión Eléctrica (UNE). La avería redujo la capacidad de generación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y elevó el riesgo de apagones prolongados en varias provincias del oriente cubano.
El anuncio provocó una rápida reacción entre los cubanos, quienes expresaron preocupación por las posibles consecuencias de la desconexión. Algunos usuarios advirtieron que la pérdida de una de las principales unidades generadoras del país podría agravar el déficit eléctrico e incluso favorecer otro colapso total del sistema nacional.
Salida imprevista de Felton agrava el déficit eléctrico
“Ya esa se veía venir, con 170 MW estaba pidiendo a gritos salir”, comentó un ciudadano tras conocerse la avería. También criticó que terminara julio sin ejecutarse varios de los mantenimientos anunciados para ese mes y calificó la situación como otro incumplimiento de los planes oficiales.
La desconexión de Felton ocurre en medio de una crisis energética marcada por déficits diarios de generación superiores a los 2.000 megavatios. Esta falta de capacidad ha provocado extensos cortes del servicio eléctrico en todo el país, con afectaciones que se prolongan durante gran parte del día y la noche.
La pérdida de esta unidad complica aún más las operaciones del SEN. Las autoridades deberán redistribuir la limitada energía disponible, una medida que podría aumentar la duración y frecuencia de los apagones en las provincias con mayor demanda o menor disponibilidad de generación local.
Averías recurrentes reflejan la crisis del SEN
La termoeléctrica de Felton ha sufrido constantes averías durante los últimos años. Sus interrupciones reflejan el deterioro de la infraestructura eléctrica cubana, la obsolescencia de sus plantas y la falta de recursos necesarios para ejecutar mantenimientos capaces de garantizar una operación estable.
Mientras el Gobierno no presenta soluciones efectivas, la falta de electricidad continúa deteriorando la vida cotidiana. Las familias deben soportar noches de calor sin ventiladores, cocinar en la oscuridad y enfrentar la pérdida de alimentos por las prolongadas interrupciones de la refrigeración.
Los cortes eléctricos también empeoran la crisis del agua. En numerosos territorios, el suministro depende de equipos de bombeo que dejan de funcionar durante los apagones. Como resultado, el líquido llega durante pocas horas o tarda varios días en alcanzar los hogares.
Apagones profundizan las carencias de las familias cubanas
La falta de ingresos agrava el impacto de la crisis energética. Muchas personas deben realizar largas colas para comprar productos básicos cada vez más caros, mientras el comercio en dólares permanece fuera del alcance de quienes reciben salarios o pensiones en pesos cubanos.
En un país donde conseguir alimentos, agua y transporte se ha convertido en una lucha diaria, la salida de Felton añade presión sobre una población agotada. Cada nueva avería expone la fragilidad del sistema eléctrico y aumenta la incertidumbre ante la posibilidad de apagones más extensos o de otro colapso nacional.