La Central TermoelĆ©ctrica āAntonio Guiterasā, en Matanzas, volvió a quedar fuera del Sistema ElĆ©ctrico Nacional (SEN), sumiendo a Cuba en uno de sus momentos mĆ”s crĆticos del aƱo en materia energĆ©tica.
La planta, considerada la mĆ”s importante del paĆs, dejó de generar electricidad este viernes, provocando nuevos apagones masivos y un creciente malestar entre los ciudadanos.
La noticia fue dada a conocer por la estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) a través de un escueto comunicado en Facebook, en el que apenas se informó sobre la salida de servicio de la termoeléctrica.
Solo despuĆ©s de una ola de crĆticas en redes sociales, el organismo publicó una segunda nota, intentando calmar los Ć”nimos con una explicación tĆ©cnica.
SegĆŗn la entidad, la Guiteras redujo su potencia a 120 MW y debió detenerse para realizar ātrabajos impostergablesā que, supuestamente, permitirĆan su recuperación en cuatro dĆas.
Sin embargo, los cubanos han escuchado versiones similares durante aƱos, y la confianza en la UNE estƔ por el suelo.
Mientras las autoridades repiten frases ambiguas, como ādefectos imprevistosā o ālimitaciones de combustibleā, el paĆs entero se enfrenta a apagones que se extienden hasta 16 horas diarias en algunas provincias.
De acuerdo con los últimos reportes oficiales, la disponibilidad energética nacional durante el horario pico nocturno empeora con un déficit que llega a 1.300 MW y afectaciones que superan los 1.400 MW.
La paralización de la Guiteras se suma a una larga lista de plantas fuera de servicio. En Nuevitas, Felton y Antonio Maceo hay unidades averiadas; mientras que en Santa Cruz del Norte y Céspedes continúan los mantenimientos.
La generación distribuida también se encuentra gravemente limitada por la falta de combustible y lubricantes, lo que deja unas 70 centrales menores fuera de operación, sumando mÔs de 700 MW indisponibles.
La consecuencia es un paĆs prĆ”cticamente paralizado. En Santiago de Cuba, vecinos del centro urbano denuncian que llevan mĆ”s de 12 dĆas sin electricidad y mĆ”s de dos meses sin agua potable.
En Artemisa, los apagones no dan tregua: los cortes son constantes y afectan 180 MW diarios. En San Antonio de los BaƱos, los habitantes pasan hasta 16 horas a oscuras, mientras en Ciego de Ćvila apenas disfrutan una hora y media de corriente antes de volver a quedar desconectados.
Incluso en Matanzas, donde se encuentra la Guiteras, los apagones son tan prolongados que muchos sienten que pagan el precio de la crisis nacional.
Las consecuencias van mucho mƔs allƔ del malestar cotidiano. Los alimentos se echan a perder, los equipos electrodomƩsticos se daƱan y las familias apenas pueden cocinar o conservar medicinas.
En muchos hogares, los niƱos hacen las tareas a la luz de una vela, mientras las calles permanecen en penumbra.
Pese a este panorama, el rĆ©gimen cubano sigue priorizando inversiones en sectores turĆsticos y hoteleros, mientras hospitales, industrias y hogares permanecen en el abandono.
El gobierno ha destinado millones de dólares a la construcción de nuevos hoteles estatales āque en muchos casos ni siquiera logran llenarseā en lugar de reparar o modernizar sus centrales termoelĆ©ctricas.
La contradicción es evidente: un paĆs donde faltan medicinas, combustible y alimentos continĆŗa apostando por proyectos turĆsticos, mientras la red elĆ©ctrica nacional se derrumba.
Los 22 parques fotovoltaicos activos en el occidente y el centro de la Isla aportan energĆa, pero su producción (1.959 MWh) es insuficiente para compensar el colapso de las plantas tĆ©rmicas.
Mientras tanto, los ciudadanos siguen pagando las consecuencias de un sistema ineficiente y sin rumbo. Sin energĆa estable, sin combustible y sin transparencia.
Cuba enfrenta un apagón prolongado que ya no solo es eléctrico, sino también económico y social. Y con la Guiteras fuera de servicio, el futuro inmediato se vislumbra aún mÔs oscuro.