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Díaz-Canel habla sobre el petrolero ruso: ¿cuándo llegará el siguiente?

El discurso oficial insiste en culpar de la crisis al embargo y a las sanciones, pero no aborda la falta de inversión y fallas de gestión

El régimen cubano reconoció que el petróleo enviado por Rusia a finales de marzo está por terminarse y que no hay fecha confirmada para un nuevo suministro.

La advertencia la hizo Miguel Díaz-Canel durante un encuentro con delegaciones extranjeras en La Habana, en el contexto de las actividades por el 1 de mayo. La declaración se da en medio de lo más agudo de la crisis energética del país y su dependencia del combustible que llega del exterior.

Según explicó el propio mandatario, el cargamento ruso permitió mejorar de forma temporal la generación eléctrica durante unos 15 días. Sin embargo, ese alivio ya está llegando a su fin.

Indicó que el combustible “se agota en estos días” y reconoció que las autoridades no tienen certeza sobre cuándo llegará otro buque con petróleo.

Este escenario se complica aún más porque, de acuerdo con reportes recientes, un buque petrolero ruso que se dirigía hacia La Habana cambió de rumbo días atrás sin explicación oficial.

Rusia es, por ahora, el único país que sigue enviando crudo a Cuba, y esos envíos no alcanzan para cubrir la demanda interna.

La situación refleja la fragilidad del sistema eléctrico nacional, que depende casi por completo de suministros externos. Sin ese apoyo, la generación no logra satisfacer el consumo, lo que aumenta el riesgo de apagones prolongados en todo el país.

En 2025, Cuba también recibió petróleo desde México, con envíos que rondaban los 15.000 barriles diarios. Sin embargo, esos suministros se detuvieron.

La presión de EEUU y el endurecimiento de sanciones influyeron en la decisión, dejando a la isla con menos opciones para abastecerse.

Díaz-Canel no dio detalles sobre negociaciones en curso ni explicó cómo el gobierno planea cubrir el déficit cuando se agote el combustible disponible. Sus palabras confirman que la mejoría reciente en el servicio eléctrico fue momentánea y que el problema de fondo sigue sin resolverse.

El reconocimiento llega poco después de los actos oficiales del 1 de mayo, una fecha que el gobierno utiliza para mostrar apoyo político.

En redes sociales, varios ciudadanos cuestionaron que hubiera recursos para movilizar personas a las marchas mientras continúan los cortes de electricidad, las fallas en el transporte y las carencias en servicios básicos.

Durante el mismo encuentro, Díaz-Canel también se refirió a nuevas sanciones de Washington. Afirmó que estas medidas responden al respaldo mostrado en las movilizaciones oficiales y dijo que “parece que les picó el apoyo del pueblo cubano”.

Esa frase generó críticas y burlas en plataformas digitales, donde algunos usuarios señalaron que la participación en estos actos suele estar ligada a presiones laborales o a la organización estatal.

El discurso oficial insiste en atribuir la crisis al embargo y a las sanciones, pero no aborda problemas internos como el deterioro de las termoeléctricas, la falta de inversión y fallas en la gestión del sistema energético.

En ese mismo espacio, el gobernante pidió apoyo internacional ante declaraciones del entonces presidente Donald Trump, quien habló sobre la posibilidad de que EEUU tome control de Cuba.

Díaz-Canel calificó esas palabras como una amenaza grave y llamó a gobiernos y organismos a reaccionar. También aseguró que el país defenderá su territorio en caso de una escalada del conflicto.

El panorama actual muestra a Cuba con pocas fuentes de abastecimiento de combustible y con un sistema eléctrico que depende de envíos externos irregulares.

La falta de garantías sobre nuevos suministros mantiene la incertidumbre sobre el servicio eléctrico en las próximas semanas.

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