El Gobierno cubano eliminó desde el sábado los precios máximos del pollo troceado, aceite comestible, leche en polvo, pastas alimenticias y salchichas, una medida reclamada por propietarios de Mipymes ante la inflación y la falta de actualización de los límites vigentes desde 2024.
Sin embargo, la liberalización ocurre en un mercado donde los precios aumentan con frecuencia y podría reducir aún más el acceso de la población a productos básicos.
La decisión quedó establecida en la Resolución 150/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria número 73. La norma entró en vigor el mismo día y derogó las resoluciones 225 y 310 de 2024, que establecían límites nacionales para la venta minorista de esas mercancías.
Los actores privados consideraban que los topes se habían vuelto incompatibles con los costos reales de importación, transporte y comercialización. Los valores permanecieron sin cambios durante casi dos años, pese a la depreciación del peso cubano y al incremento de los gastos operativos de los negocios.
Hasta el sábado, el pollo troceado no podía venderse por encima de 680 pesos por kilogramo. El límite para el aceite era de 990 pesos por litro. La leche en polvo tenía un máximo de 1.675 pesos por kilogramo, las pastas de 835 y las salchichas de 1.075.
Esos precios, sin embargo, habían quedado superados en la práctica. El litro de aceite se comercializa por unos 1.600 pesos en las mipymes y alcanza entre 1.850 y 1.900 pesos en ferias de Holguín y Sancti Spíritus. La leche en polvo cuesta entre 3.200 y 3.700 pesos por kilogramo.
El pollo también se vende muy por encima del antiguo máximo. En mercados provinciales, su precio equivale a entre 1.213 y 1.433 pesos por kilogramo. La eliminación del límite legal permite ahora que los comerciantes ajusten sus tarifas sin una referencia nacional obligatoria.
Aunque la medida responde a una demanda del sector privado, también genera preocupación entre las familias. Los salarios y pensiones no crecen al mismo ritmo que la inflación, por lo que una nueva escalada podría dejar estos alimentos fuera del alcance de una parte mayor de la población.
Miguel Díaz-Canel reconoció durante el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista que los controles no lograron frenar la inflación. También admitió que provocaron desaparición de mercancías, desvíos hacia el mercado ilegal, precios más elevados y una reducción de la recaudación tributaria.
La Resolución 150 conserva la exoneración del impuesto aduanero para importar pollo troceado, aceites comestibles —excepto el de oliva—, leche en polvo, pastas y salchichas. El beneficio busca evitar mayores costos en la cadena de abastecimiento de las mipymes y otros actores económicos.
El detergente en polvo quedó fuera de la exención que recibía desde 2024. La liberalización se produce sin una recuperación de la producción, el salario real o el valor del peso. Por ello, aunque elimina una regulación considerada inviable por las mipymes, también abre la puerta a precios más altos en un mercado donde millones de cubanos ya enfrentan dificultades para comprar alimentos.