Un joven cubano de 29 años murió tras el derrumbe parcial de una antigua edificación abandonada en el poblado de Venezuela, en Ciego de Ávila, mientras presuntamente recogía materiales de construcción dentro del inmueble.
La víctima fue identificada por reportes independientes como Jon Luis. El hecho ocurrió en una estructura con avanzado deterioro, señalada durante años por vecinos como un peligro para la comunidad.
Según testimonios divulgados por la plataforma independiente Nio Reportando un Crimen, el joven se encontraba en el interior del edificio cuando una parte de la construcción cedió.
Al lugar acudían varias personas para extraer ladrillos, bloques y otros recursos que podían reutilizarse o venderse, una práctica frecuente en medio de la escasez de materiales y la precariedad económica que golpea a muchas familias cubanas.
Derrumbe mortal en Venezuela, Ciego de Ávila
La edificación donde ocurrió la tragedia no era un inmueble cualquiera. Se trata de la antigua residencia del administrador del central Stewart, instalación azucarera que después pasó a llamarse central Venezuela.
Con el paso de los años, el edificio tuvo otros usos: funcionó como hospital y más tarde como Palacio Municipal de Pioneros.
Registros sobre el patrimonio cultural de Ciego de Ávila indican que la vivienda fue inaugurada en 1920 y construida por la compañía estadounidense Puddy and Henderson. Durante décadas formó parte del paisaje arquitectónico vinculado a la industria azucarera local y fue considerada una de las construcciones más relevantes del municipio.
Sin embargo, el valor histórico no impidió su deterioro. Publicaciones independientes ya habían advertido sobre el estado ruinoso del inmueble. En 2021, Árbol Invertido describió el abandono de la antigua casa del administrador, convertida entonces en un símbolo del deterioro de espacios que marcaron la vida social de la localidad.
Vecinos denunciaron el peligro durante años
Residentes citados por reportes independientes aseguran que las alertas sobre el riesgo de colapso no eran nuevas. Según esas versiones, durante años se advirtió sobre el peligro que representaba la estructura, pero no se habrían adoptado medidas efectivas para impedir el acceso o proteger a quienes se acercaban al lugar.
Imágenes difundidas del sitio muestran columnas en pie, muros abiertos, escombros acumulados y señales evidentes de abandono. La construcción, que alguna vez tuvo valor social e histórico, terminó convertida en una zona insegura para los vecinos.
Familiares y allegados indicaron que Jon Luis era hijo único. Su sepelio habría ocurrido el Día de las Madres, lo que aumentó el dolor entre sus seres cercanos y residentes del poblado.