Las sanciones no funcionan: Trump evalúa una acción militar contra Cuba
La permanencia de la cúpula gobernante cubana habría llevado a algunos funcionarios a evaluar escenarios más agresivos
La posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra Cuba habría comenzado a discutirse con mayor fuerza dentro de la administración de Donald Trump, ante la falta de resultados de la presión económica y diplomática aplicada por Washington contra el régimen cubano.
Así lo revelaron funcionarios estadounidenses y personas vinculadas a conversaciones internas citadas por la periodista Nahal Toosi, del medio Politico.
Según esas fuentes, sectores de la Casa Blanca consideran que las sanciones y restricciones económicas no han conseguido forzar cambios políticos o reformas dentro de la Isla.
“El ambiente ha cambiado definitivamente”, afirmó una de las personas consultadas bajo condición de anonimato. La expectativa inicial del Gobierno estadounidense era que la crisis económica, el aislamiento internacional y las dificultades energéticas empujaran a La Habana a negociar.
Sin embargo, la permanencia de la cúpula gobernante cubana habría llevado a algunos funcionarios a evaluar escenarios más agresivos.
Entre las opciones discutidas aparecerían desde ataques aéreos limitados hasta una operación terrestre destinada a provocar la caída del régimen.
Dentro de esas conversaciones también se menciona una posible acción dirigida contra Raúl Castro, en paralelo con reportes sobre una eventual acusación federal relacionada con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
De acuerdo con la información publicada, uno de los elementos clave del proceso judicial sería el testimonio del piloto Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, presuntamente vinculado al ataque y actualmente detenido en EEUU por fraude migratorio.
El reporte señala además que el Comando Sur estadounidense habría realizado reuniones recientes para estudiar distintos escenarios militares.
Un funcionario de la Casa Blanca aclaró que esos encuentros buscan ofrecer “máxima libertad de acción” al presidente, aunque insistió en que todavía no existiría una decisión definitiva sobre una operación militar.
Otra fuente descartó que exiliados cubanos participen directamente en acciones armadas. “Esto no será una segunda invasión de Bahía de Cochinos”, indicó.
La tensión aumentó después de que Axios informara que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares presuntamente suministrados por Rusia e Irán.
Según ese reporte, funcionarios cubanos habrían discutido posibles usos contra la Base Naval de Guantánamo, buques estadounidenses y zonas cercanas a Key West.
El Gobierno cubano no confirmó oficialmente esa información, aunque Miguel Díaz-Canel advirtió recientemente que una agresión militar provocaría un “baño de sangre de consecuencias incalculables”.
Mientras tanto, Marco Rubio endureció nuevamente su discurso contra La Habana y aseguró que Washington mantendrá la presión sobre el régimen cubano.
Rubio afirmó además que nuevas sanciones seguirán dirigidas contra funcionarios civiles, militares y estructuras de inteligencia vinculadas al aparato represivo de la Isla.
Entre los sancionados por el Departamento del Tesoro aparecen figuras como Mayra Arevich Marín, Vicente de la O Levy, Esteban Lazo Hernández y Roberto Morales Ojeda.
En medio del aumento de las tensiones, también trascendió una visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana.
Según fuentes citadas en el reporte, el funcionario habría transmitido a las autoridades cubanas que EEUU no permitirá que la Isla continúe funcionando como plataforma de intereses estratégicos de Rusia, China e Irán en el Caribe.



