El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que una futura transición democrática en Cuba debería desarrollarse de manera ordenada para evitar una crisis institucional o un escenario de inestabilidad.
Durante una comparecencia ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el funcionario señaló que los procesos de cambio ocurridos en varios países de Europa del Este podrían servir como referencia para la Isla.
Rubio explicó que algunas de las transformaciones más exitosas tras la caída de los regímenes comunistas no consistieron en desmantelar completamente el aparato estatal, sino en reformarlo gradualmente mientras se abrían espacios democráticos.
Según indicó, mantener determinadas instituciones permitió garantizar estabilidad durante el cambio político.
“Creo que debemos mirar modelos de estos países, cómo hicieron la transición. Y una de las cosas que hicieron fue preservar algunas instituciones en su sociedad para aportar estabilidad y longevidad al proyecto”, dijo el jefe de la diplomacia estadounidense.
La idea planteada por Rubio se basa en experiencias como las de Polonia y la entonces Checoslovaquia a finales de la década de 1980.
En ambos casos, el sistema político comunista fue sustituido por estructuras democráticas sin que desaparecieran de inmediato todas las instituciones estatales existentes.
De acuerdo con este enfoque, una eventual transición en Cuba podría conservar organismos necesarios para el funcionamiento cotidiano del país, como ministerios, administraciones locales, tribunales, el sistema educativo, los servicios de salud, el banco central y otras entidades encargadas de funciones básicas.
La diferencia estaría en la orientación política y en la introducción de mecanismos democráticos y controles legales. Rubio destacó especialmente el caso de Polonia.
En 1989, representantes del gobierno comunista y de la oposición, encabezada por el sindicato Solidaridad, negociaron una salida pactada que permitió la celebración de elecciones parcialmente libres.
Tras la victoria opositora, el país inició una transformación política profunda sin eliminar de golpe las estructuras estatales existentes.
Incluso figuras vinculadas al antiguo sistema permanecieron temporalmente en algunos cargos mientras avanzaban las reformas. El objetivo era evitar una ruptura abrupta y facilitar una transición pacífica hacia un modelo democrático y una economía de mercado.
Un proceso similar ocurrió en Czechoslovakia durante la llamada Velvet Revolution. Las protestas ciudadanas llevaron al fin del monopolio político comunista y permitieron la llegada al poder de Václav Havel.
Sin embargo, el cambio también se produjo utilizando instituciones ya existentes que posteriormente fueron reformadas.
El secretario de Estado considera que uno de los mayores retos para Cuba sería reducir la influencia de estructuras que concentran poder político, económico y de seguridad, entre ellas el Partido Comunista de Cuba, el Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas y GAESA, el conglomerado empresarial controlado por los militares.
Durante su intervención, Rubio aseguró que dentro del aparato estatal cubano existen funcionarios conscientes de la gravedad de la situación que atraviesa el país.
Citando declaraciones recogidas por EFE, afirmó que “claramente hay individuos dentro del aparato de poder que entienden que lo que tienen no es sostenible y que debe ser reconstruido”.
No obstante, advirtió que esas figuras carecen de la capacidad necesaria para impulsar transformaciones profundas.
“No tienen poder. Y si lo tienen, tampoco saben cómo hacerlo”, señaló, al tiempo que consideró que las mayores resistencias al cambio se encuentran en los niveles más altos de la dirigencia comunista.