El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, convocó a ministros y altos funcionarios de mĆ”s de 60 paĆses a una reunión el 16 de julio en Washington, con el objetivo de coordinar una respuesta internacional frente a lo que la Administración de Donald Trump define como un āresurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierdaā.
La cita, organizada por el Departamento de Estado, incluye a la mayorĆa de las naciones europeas, los principales paĆses de AmĆ©rica Latina y varios estados asiĆ”ticos, como India, Indonesia y Singapur.
Según documentos revisados por The Washington Post, la invitación fue enviada con poca antelación y exige una rÔpida confirmación.
La iniciativa ha generado desconcierto entre varios gobiernos europeos. DiplomĆ”ticos consultados por el diario estadounidense aseguraron que no consideran a los grupos violentos de izquierda una amenaza prioritaria en sus paĆses y cuestionaron las razones para participar en una reunión con objetivos poco claros.
Uno de los funcionarios afirmó que en su nación āno existe antifaā, mientras otro seƱaló que sus autoridades no han concentrado recursos en el terrorismo de izquierda.
Varios gobiernos adelantaron que sus ministros de Exteriores o Interior probablemente no asistirƔn por el calendario diplomƔtico y el escaso margen para organizar el viaje.
La reunión ocurre despuĆ©s de dos intentos previos de Washington por conseguir respaldo internacional para esa estrategia. Un encuentro celebrado a finales de mayo en PaĆses Bajos tuvo poca acogida. Una segunda cita realizada en junio en Washington tambiĆ©n fue descrita como un fracaso por medios estadounidenses.
El asesor antiterrorista Sebastian Gorka ha discutido la posibilidad de utilizar designaciones reservadas para organizaciones terroristas extranjeras con el fin de investigar a estadounidenses vinculados al movimiento.
Esa clasificación permitirĆa aplicar herramientas de vigilancia, aunque expertos advierten que serĆa difĆcil justificarla si el grupo tiene presencia domĆ©stica.
Un funcionario de la Administración Trump alertó que esa polĆtica podrĆa crear un precedente para que un futuro gobierno demócrata utilice las mismas facultades contra organizaciones conservadoras. Pese a esas objeciones, Gorka y el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, respaldan una lĆnea mĆ”s dura.
Especialistas citados por The Washington Post consideran que el Gobierno podrĆa estar subordinando la inteligencia a intereses partidistas. Colin P. Clarke, del Soufan Center, afirmó que la estrategia concentra la atención en una parte limitada de las amenazas y deja fuera otros riesgos con mayor capacidad letal.
La propia estrategia antiterrorista de la Administración, publicada en mayo, promete impedir el uso partidista de las capacidades de seguridad nacional. Sin embargo, varios funcionarios consideran que la reunión convocada por Rubio pone a prueba ese compromiso, mientras el Departamento de Estado no habĆa respondido pĆŗblicamente a las crĆticas.