Un hombre fue detenido esta semana por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) cerca del cajero automático de Avenida Garzón y Calle 3 de Santa Bárbara, en Santiago de Cuba, tras ser acusado de cambiar dinero en efectivo por transferencias bancarias con una comisión del 20%, una práctica que se ha extendido por la falta de billetes en la Isla.
De acuerdo con la información divulgada sobre el operativo, el ciudadano ofrecía pesos cubanos en efectivo a personas que solo disponían de saldo bancario. La transacción incluía un interés a su favor. Varios testigos presenciaron el arresto en la zona.
Después de la detención, las autoridades realizaron un registro en su vivienda. En el inmueble ocuparon cerca de 380.000 pesos cubanos y otros artículos presuntamente vinculados con esa actividad.
La PNR presentó el procedimiento como parte de su ofensiva contra hechos delictivos. Sin embargo, la reacción de numerosos cubanos fue muy distinta a la narrativa oficial.
En lugar de respaldar el arresto, muchos usuarios cuestionaron que se castigue a quienes operan en la calle mientras persisten problemas más profundos dentro del sistema bancario estatal.
Critican a la PNR y señalan a los bancos estatales
La publicación oficial generó una cadena de comentarios contra el enfoque represivo del régimen. Entre las respuestas citadas por usuarios aparecen frases como: “20%, qué ganga. Lo que atraparon al que no era” y “El verdadero vendedor está dentro del banco”.
Las reacciones reflejan un malestar extendido. Para muchos cubanos, el problema no empieza en quienes cobran una comisión por entregar billetes, sino en la incapacidad del Estado para garantizar efectivo a la población.
En los últimos años, el gobierno impulsó la bancarización y amplió el uso de transferencias electrónicas.
No obstante, una parte de la vida cotidiana continúa dependiendo del dinero físico. Mercados agropecuarios, servicios privados, transportistas y operaciones informales siguen exigiendo billetes.
Escasez de efectivo alimenta el mercado informal
La falta de efectivo en cajeros y sucursales abrió espacio a intermediarios que convierten saldo digital en dinero físico a cambio de una comisión.
Según comentarios de residentes en Santiago de Cuba, el 20% cobrado por el detenido estaría por debajo de otras tasas mencionadas en la calle, donde algunos hablan de 35% y 40%.
Varios usuarios también sugirieron, sin presentar pruebas verificables, que parte del efectivo usado en este mercado podría salir de bancos estatales mediante funcionarios con acceso privilegiado.
Esas denuncias no han sido comprobadas de forma independiente, pero muestran la desconfianza ciudadana hacia las instituciones controladas por el régimen.