En la ciudad rusa de VorkutÔ, República de Komi, la tranquilidad se vio perturbada por un visitante inesperado. Un mapache trató de entrar a una vivienda por el conducto de ventilación, pero solo logró asomar su hocico y sacar las patas delanteras.
Los inquilinos pensaron cómo salvar al mapache para que no se asustara ni se perdiera en el laberinto de tuberĆas. Lo alimentaron con trozos de pan para intentar atraerlo sin ningĆŗn tipo de percance y no lastimar al animalito.
El mapache es un animal de bosque, especialmente cerca de rĆos, aunque ha aprendido a vivir tambiĆ©n en Ć”reas habitadas.
En su hƔbitat natural come, de todo, desde ranas hasta frutos, pero en las ciudades y suburbios echa mano de los contenedores de basura para comerse los restos de alimentos arrojados en ellos. Los mapaches son nocturnos, tienen un agudo sentido del olfato y son buenos trepadores.
No se sabe a ciencia cierta si su fracaso para entrar en la casa se debió a la estrechez del conducto o a su tamaño.
La hermana de la dueña del piso, Yelena Lóginova, compartió las fotos y un video del mapache y comentó a los medios locales que el animalito, de unos 15 kilos, estuvo acudiendo al alojamiento durante toda una semana.
Finalmente, la āoperación de rescateā fue exitosa, el propietario atrajo al mapache a travĆ©s del Ć”tico. Todo estĆ” en orden con Ć©l, dijo Yelena Lóginova al portal BNK.