Cuba quedó este lunes 6 de julio de 2026 sin servicio eléctrico tras producirse una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), según informó la Unión Eléctrica (UNE).
La empresa estatal aseguró que investiga las causas del colapso y que comenzaron de forma automática los procedimientos para restablecer la generación y conectar nuevamente las diferentes regiones del país.
La UNE no precisó la hora exacta del incidente, las instalaciones que provocaron la salida ni el tiempo estimado para recuperar el sistema. El apagón nacional ocurrió después de varias jornadas marcadas por una baja disponibilidad de generación, averías en termoeléctricas y falta de combustible.
Horas antes de la desconexión, la empresa reconoció que el servicio eléctrico había permanecido afectado durante las 24 horas del domingo. La mayor interrupción alcanzó los 2.083 megavatios (MW) a las 10:30 de la noche y tuvo impacto en todas las provincias.
Para este lunes, las autoridades habían pronosticado una disponibilidad de apenas 935 MW durante el horario de máxima demanda. El consumo previsto era de 3.100 MW, por lo que el déficit estimado ascendía a 2.165 MW y la afectación podía llegar a 2.195 MW.
El parte oficial reportó cinco unidades termoeléctricas averiadas y otras cinco en mantenimiento. Entre las instalaciones fuera de servicio estaban bloques de las centrales Máximo Gómez, Ernesto Guevara, Antonio Guiteras, Diez de Octubre y Lidio Ramón Pérez, ubicadas en Mariel, Santa Cruz del Norte, Matanzas, Nuevitas y Felton.
La crisis también afectaba a 106 centrales de generación distribuida que permanecían paralizadas por indisponibilidad de combustible. Tampoco estaban operativas las patanas de Regla y Melones, junto con las centrales flotantes o de combustible de Mariel y Moa.
Los 54 parques solares fotovoltaicos produjeron el domingo 4.240 megavatios hora y alcanzaron una potencia máxima conjunta de 792 MW. Sin embargo, esa generación se concentra durante las horas de sol y no pudo evitar el déficit ni la posterior caída completa del SEN.
La noticia provocó cientos de comentarios de cubanos en redes sociales. Numerosos usuarios reaccionaron con ironía ante el anuncio de una investigación y atribuyeron el colapso al deterioro de las termoeléctricas, la falta de petróleo y el reducido margen de reserva del sistema.
Otros internautas recordaron la reciente puesta en funcionamiento de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías, conocidos como BESS, presentados por las autoridades como una herramienta para estabilizar la frecuencia eléctrica.
Los comentarios cuestionaron por qué estos dispositivos no lograron impedir la desconexión, aunque la UNE no ha indicado qué papel tuvieron durante el incidente.
El nuevo colapso agrava las condiciones de millones de cubanos sometidos a apagones prolongados, dificultades para conservar alimentos y obstáculos para acceder al agua, las comunicaciones y otros servicios básicos. Mientras avanzan las maniobras de recuperación, las autoridades no han informado cuándo quedará restablecida completamente la electricidad.