El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) confirmó el miércoles 8 de julio la deportación a Cuba de Luis Álvarez García, un migrante llegado durante el éxodo del Mariel y condenado por intento de asesinato y posesión de cocaína.
La expulsión pudo ejecutarse después de que La Habana aceptara recibir a ciudadanos cubanos con antecedentes penales.
ICE informó mediante una publicación en X que Álvarez García permaneció durante años en libertad bajo supervisión migratoria. El cubano había cumplido su condena, pero Estados Unidos no podía deportarlo porque el Gobierno de la isla se negaba a aceptar el regreso de numerosos migrantes llegados por el puerto del Mariel.
Álvarez García llegó a territorio estadounidense durante el éxodo ocurrido entre abril y octubre de 1980. En ese periodo, más de 125.000 cubanos partieron desde el puerto de Mariel hacia Florida, en uno de los mayores movimientos migratorios entre ambos países.
Después de salir de prisión, el hombre quedó sujeto a una orden de supervisión de ICE, conocida como formulario I-220B. Este mecanismo se aplica a extranjeros que tienen una orden definitiva de deportación, pero no pueden ser expulsados porque su país de origen rechaza recibirlos.
La medida obliga a esas personas a presentarse ante las autoridades migratorias de forma periódica y cumplir determinadas condiciones. Durante décadas, numerosos cubanos del Mariel permanecieron en esa situación debido a la falta de cooperación del régimen de La Habana para aceptar su repatriación.
ICE atribuyó la deportación de Álvarez García a las gestiones diplomáticas de la administración de Donald Trump. La agencia señaló que esos esfuerzos permitieron enviar a la Isla a ciudadanos cubanos condenados por delitos que antes permanecían en Estados Unidos tras cumplir sus penas.
El cambio comenzó a evidenciarse el 9 de febrero de 2026, cuando Cuba recibió un vuelo con 170 deportados. El grupo incluía al menos a 50 personas condenadas por delitos graves, lo que marcó un giro en la cooperación migratoria entre Washington y La Habana.
Durante los primeros seis meses de 2026, las autoridades estadounidenses devolvieron a 740 cubanos mediante 25 operaciones de repatriación. El aumento coincide con una política migratoria más estricta y con la disposición de Cuba a recibir a una parte de sus ciudadanos con órdenes de expulsión.
Desde la reanudación de los vuelos de deportación en abril de 2023, un total de 3.142 cubanos ha sido retornado en 32 operaciones aéreas, según cifras oficiales del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos y del Ministerio del Interior de Cuba.
Durante la administración de Joe Biden se efectuaron 19 vuelos con 978 deportados, mientras que en los primeros 18 meses del actual mandato de Trump se realizaron 18 vuelos directos con 2.164 repatriados. Los arrestos de cubanos por ICE también aumentaron un 463 % entre finales de 2024 y comienzos de 2026. Más de 42.000 ciudadanos de la Isla mantienen órdenes definitivas de deportación pendientes en Estados Unidos.